miércoles, 26 de agosto de 2026

Revisiones con algo de mí

 


Beached. Baladamenti

https://youtu.be/2yKR2ldDUXM?si=DXTGlxW6X4Ov6EbO

 https://youtu.be/rQo7QpBz5zk?si=kznXc7kRzH5N8y0I

https://youtu.be/fBRgfm0osig?si=RGbAFtU_m8mQ_J-u

 

¿Cómo nace una historia? Es compleja la respuesta. Para Samantha Shweblin, cuya ficción es inigualable, supongo que las asociaciones intelectuales deben ser las primeras en delinear una trama creativa y ajenas a su experiencia o la de cualquiera. Para muchos otros, los puntos brillantes que luego han de ser unidos deben originarse y parecerse a la propia historia más la adición de la fantasía y recursos literarios surgidos del talento personal y/o la formación literaria. ¿Cómo nacen mis historias? A veces de una canción, a veces de una emoción fugaz y otras de vivencias, por supuesto personales, que se transforman en otras al mezclarlas con las vidas de otros ficticios. (Los otros siempre son ficticios, tanto como el sí mismo en sus muchos recovecos). La ficción total, del tipo S. Shweblin, no me ha resultado hasta ahora. Ese talento parece que no tiene simiente en mi cerebro. Tampoco las historias biográficas y sin un ápice de pudor como las de Annie Ernaux. No me da. Por supuesto que las comparaciones con esas dos grandes escritoras son una patudez de mi parte, que conste que es solo un modo de ilustrar lo que creo.

Ayer empecé con la revisión del Café Literario y otros cuentos para su versión digital. La sensación fue muy diferente a la del Caleidoscopio, probablemente por los duelos presentes en varias de las historias ahí contenidas. Es un libro más dolido si se quiere. No sé si se lee del mismo modo. No tengo cómo saber. Con suerte puedo mostrar en parte lo que a mí me produjo como lectora de otra que ya no soy. No completamente.

Estaba pensando hoy, mientras bailaba en la mañana, que la construcción de historias es un pozo en sí mismo, un túnel con múltiples ventanas y asociaciones, pero que al escribirlas se siente como un camino único. A lo mejor, los escritores con más talento ven otras salidas e inputs y por eso es por lo que resulta imprescindible la opinión y edición desde otra mirada. Es un ejercicio duro, pero imprescindible para quienes se dedican a escribir.

La música es un estímulo emocional sin competencia para mí, en los tres libros que llevo escritos ha sido una protagonista muy presente, más en el Caleidoscopio de todas maneras. Incluso me pareció que incluí demasiadas canciones. A veces una melodía puede condicionar la atmósfera y limitar el rango de libertad del lector. No sé ¿me tiene que importar?

Por estas revisiones advertí que hay un mismo músico que he repetido sin darme cuenta: Angelo Baladamenti, solo ayer me di cuenta de que es el compositor del soundtrack de Cousins, Twin Peaks y La Playa (Beached). Me sorprendí y después, al buscar las distintas versiones, en velocidad y arreglos de cada tema, encontré la similitud en el estilo. Será entonces que el gusto o la afinidad musical también va por un camino predibujado del que uno no es consciente en su totalidad.

También me di cuenta de que repito nombres en los personajes, como Danilo y Begoña, sin que se me ocurra una explicación más efectiva que la distracción y la falta de creatividad. Me acordé de una canción vieja de Camilo Sesto, Algo de mí, por lo que de uno se cuela en lo que dice, hace y escribe.

Se cuela, se cuela, secuela.

Son varias más las observaciones, pero el deber se impone.


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Revisiones con algo de mí

  Beached. Baladamenti https://youtu.be/2yKR2ldDUXM?si=DXTGlxW6X4Ov6EbO   https://youtu.be/rQo7QpBz5zk?si=kznXc7kRzH5N8y0I https://you...