Beached. Baladamenti
https://youtu.be/2yKR2ldDUXM?si=DXTGlxW6X4Ov6EbO
https://youtu.be/rQo7QpBz5zk?si=kznXc7kRzH5N8y0I
https://youtu.be/fBRgfm0osig?si=RGbAFtU_m8mQ_J-u
¿Cómo
nace una historia? Es compleja la respuesta. Para Samantha Shweblin, cuya
ficción es inigualable, supongo que las asociaciones intelectuales deben ser
las primeras en delinear una trama creativa y ajenas a su experiencia o la de
cualquiera. Para muchos otros, los puntos brillantes que luego han de ser
unidos deben originarse y parecerse a la propia historia más la adición de la
fantasía y recursos literarios surgidos del talento personal y/o la formación
literaria. ¿Cómo nacen mis historias? A veces de una canción, a veces de una
emoción fugaz y otras de vivencias, por supuesto personales, que se transforman
en otras al mezclarlas con las vidas de otros ficticios. (Los otros siempre son
ficticios, tanto como el sí mismo en sus muchos recovecos). La ficción total,
del tipo S. Shweblin, no me ha resultado hasta ahora. Ese talento parece que no
tiene simiente en mi cerebro. Tampoco las historias biográficas y sin un ápice
de pudor como las de Annie Ernaux. No me da. Por supuesto que las comparaciones
con esas dos grandes escritoras son una patudez de mi parte, que conste que es
solo un modo de ilustrar lo que creo.
Ayer
empecé con la revisión del Café Literario y otros cuentos para su versión
digital. La sensación fue muy diferente a la del Caleidoscopio, probablemente
por los duelos presentes en varias de las historias ahí contenidas. Es un libro
más dolido si se quiere. No sé si se lee del mismo modo. No tengo cómo saber.
Con suerte puedo mostrar en parte lo que a mí me produjo como lectora de otra
que ya no soy. No completamente.
Estaba
pensando hoy, mientras bailaba en la mañana, que la construcción de historias
es un pozo en sí mismo, un túnel con múltiples ventanas y asociaciones, pero que
al escribirlas se siente como un camino único. A lo mejor, los escritores con
más talento ven otras salidas e inputs y por eso es por lo que resulta
imprescindible la opinión y edición desde otra mirada. Es un ejercicio duro,
pero imprescindible para quienes se dedican a escribir.
La
música es un estímulo emocional sin competencia para mí, en los tres libros que
llevo escritos ha sido una protagonista muy presente, más en el Caleidoscopio
de todas maneras. Incluso me pareció que incluí demasiadas canciones. A veces
una melodía puede condicionar la atmósfera y limitar el rango de libertad del
lector. No sé ¿me tiene que importar?
Por
estas revisiones advertí que hay un mismo músico que he repetido sin darme
cuenta: Angelo Baladamenti, solo ayer me di cuenta de que es el compositor del
soundtrack de Cousins, Twin Peaks y La Playa (Beached). Me
sorprendí y después, al buscar las distintas versiones, en velocidad y arreglos
de cada tema, encontré la similitud en el estilo. Será entonces que el gusto o
la afinidad musical también va por un camino predibujado del que uno no es consciente
en su totalidad.
También
me di cuenta de que repito nombres en los personajes, como Danilo y Begoña, sin
que se me ocurra una explicación más efectiva que la distracción y la falta de creatividad.
Me acordé de una canción vieja de Camilo Sesto, Algo de mí, por lo que
de uno se cuela en lo que dice, hace y escribe.
Se
cuela, se cuela, secuela.
Son
varias más las observaciones, pero el deber se impone.
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