jueves, 6 de noviembre de 2025

60

 


Foto de Magda Ehlers: https://www.pexels.com/es-es/foto/60-numero-1339871/

En varios saludos de cumpleaños, cariñosos y llenos de fe, apareció la sugerencia de escribir una novela. Lamento decepcionarlos, pero no se me ocurre una trama que pueda alargar por más que algunas páginas. Creo que algunos cuentos daban para eso, pero hay algo que me apura, algo imaginario e irreal por supuesto, tal como la idea de que me iba a morir a los treinta igual que mi madre. Mitos familiares diría en un lenguaje algo más técnico. Eso imaginario no se ha calmado hasta hoy y no veo la razón para luchar contra esa prisa.

Estoy seleccionando cuentos para un tercer libro. Esa tarea requiere un estado de ánimo particular porque si estoy en un día lleno de voces internas ninguneadoras, los encuentro todos malos. No me pasa que tenga días de autoindulgencia tal que los encuentre todos buenos, pero sí hay días más amables en donde logro tomar más distancia y rescato algunos. He ido despidiéndome de algunas historias poniéndolas por ahí, no sin culpa ecológica porque la nube de archivos inútiles hacen que se gaste más agua para enfriar los enormes servidores en que se alojan ¡aaaagh! Pero el papel es peor ¿o no?

Se supone que los libros de cuento debieran tener una unidad temática y eso tampoco voy a lograrlo. Las historias son una especie de ensalada con distintos colores y sabores, además es difícil tomar tanta distancia como para abstraer las ideas generales, temas comunes o ideas subyacentes de una misma. O será por escamoteo no más. Eso será para quienes se toman en serio eso de ser escritor/a.

A propósito, hace poco, buscando un libro para regalar, me puse a leer las contratapas de novelas contemporáneas, porque una es arriesgada y elige sin recomendaciones de las que abundan en las redes sociales. Lo que encontré es que también las novelas son leídas como si tuvieran un propósito de autoayuda o de desarrollo personal. Una lata encuentro. Dicen que, en tiempo convulsos, como si hubiera habido otra clase de tiempo en la historia, se buscan certezas allá afuera: en un libro, una persona, un gurú y ¡horror! En lo que es peor en un movimiento político o un caudillo. Que lástima que, por más años que pasan, los ciclos se sucedan sin muchas variaciones a pesar del avance científico y el desarrollo tecnológico.

Cada vez que he puesto en palabras, dichas o no, escritas o no, que voy a hacer esto o aquello, resulta no ser así. Por ejemplo: ¡nica saco otro libro! Y ahí voy de nuevo. Lo mismo con eso de ser saludable, ordenada y tanta cosa más. Y ¿para qué? como si todo debiera tener un propósito o moraleja. Será porque sí, como dicen los niños.


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