martes, 12 de agosto de 2025

El orden antes de partir

 


Más de una vez he escuchado que los libros los encuentran a una en el momento adecuado para leerlos. Es un buen consuelo para quienes somos lectores poco disciplinados y leemos lo que hay cerca o dejamos que la serendipia actúe.

En un intento de orden antes de un viaje que, ahora advierto, es una compulsión de vieja: el orden antes de partir a otro lugar (o al más allá), me encontré con libros regalados y comprados por mí, de autores que en su momento no me sonaban para nada y que luego resultaron ser un regalo del pasado para este preciso presente. Katherine Mansfield por ejemplo o inclusive Paul Auster de quien tenía más libros que solo el último. Hasta encontré libros repetidos ¡Ay! El desorden y el despilfarro casi siempre van juntos. Esa sería mi frase abuela si llegase a serlo.

Como era esperable y evidente, no logré ordenar casi nada, a lo más un par de libreros en donde terminé apilando las cosas en los mismos montones, pero en lugares diferentes. Me enteré también de que tengo debilidad por los cuadernos y libretas, tengo muchas y en cada navidad o cumpleaños me llegan más porque algunas personas saben más una que una misma. Tengo una muy bonita, del año 2019, en la que tengo anotadas enormes listas de libros que quisiera leer, citas de libros, versos de canciones, música, sitios web, concursos literarios, la lista de cuentos que seleccioné para el primer libro y hasta temas de los que me interesaba saber más: el modo en que la música afecta por acción de la vibración. Un tema recurrente en distintos contextos. Igual que, ahora los digo convencida, el arquetipo del espiral.

Me llevo para el viaje una de las libretas regaladas, una con una mariposa que tiene las alas bordadas y flores porque voy a un país con muchos colores. La había guardado para una ocasión especial y esta lo es. Pretendo anotar lo que se me ocurra en el camino. El objetivo es ahora preservar el deleite, protegerlo de la mala memoria y los injustos olvidos.

Para después, para la vuelta, para antes del 18 o para después de las fiestas, todas, quedaron los exámenes médicos pendientes, los arreglos de la casa y el jardín, la limpieza de notas y textos dejados por ahí. Para después quedaron pendientes también los cuentos seleccionados para concursos o publicaciones digitales. Hay uno que me despierta especial interés, en la radio Universidad de Chile, leen y dan atmósfera a los cuentos que seleccionan con sonidos especiales, es muy entretenido oírlos. Veré si me atrevo cuando vuelva.

¿Para qué? una vez me preguntaron y no supe responder. Todavía no puedo, acaso ¿tiene que haber una justificación, un objetivo?

La próxima entrada será “Guatemala para los amigos” por si quiere acompañarme en el recorrido.


2 comentarios:

  1. Muy buena reflexión. Concuerdo con todo menos con lo de armar o intentar armar la maleta con anticipación.
    Gracias porque me acabo de dar cuenta que desde chica que tengo muchos pensamientos de soa!!!

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  2. Jajajajaja! No se puede evitar eso de ser soa. Se nace con eso!

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Saludos

  Terminé de seleccionar los cuentos para un tercer libro ¿para qué? sigo sin razones, más bien me valgo de una pregunta de las que circulan...